La eucaristía, el acto académico y el reconocimiento a los alumnos con matrícula de honor protagonizaron una despedida llena de emoción y gratitud.
Como cada año el mes de mayo viene cargado de actos y celebraciones, y sin lugar a dudas la graduación de 2º de bachillerato es uno de los más emotivos. Tras varios días de preparativos y algún que otro ensayo el viernes 22 de mayo a las 18:00h dábamos comienzo en la iglesia del colegio a la eucaristía de acción de gracias en la que nuestro alumnado, precedido de la bandera del colegio, iniciaba la procesión de entrada.
El padre Antonio Jiménez, religioso trinitario y arcipreste de Antequera, presidió la eucaristía y dirigió en la homilía unas cálidas palabras a los graduandos que muy elegantes participaron activamente en la celebración.
Tras la misma llegaba el acto académico destacando este año la ponencia impartida por un antiguo alumno del bachillerato de ciencias, Juan José Martín Olmedo, que finalizó su bachillerato en el centro en el año 2017 obteniendo la calificación de matrícula de honor. No solo hizo un recorrido por sus estudios en el colegio y posteriormente en la Universidad de Granada, sino que además tuvo a bien compartir una serie de reflexiones y consejos que pudieron orientar a los graduandos, a sus familiares y al mismo profesorado con la ponencia titulada: Página uno: consejos para sobrevivir (y disfrutar) la etapa universitaria.
El discurso de la promoción, el descubrimiento de la orla por parte de los alumnos delegados de ambos grupos y la imposición de becas centraron el resto del acto que concluyó con la visualización de una presentación a partir de fotos y vídeos que hicieron derramar alguna que otra lágrima.
Sin embargo el momento más inesperado se vivió cuando la directora académica sor Teresa Rodríguez hizo públicos los nombres de los dos alumnos que en esta promoción obtenían matrícula de honor, Silvia Cascajosa Galán y Javier Delgado López. Inesperado porque nunca antes se habían hecho públicos sus nombres en el propio acto académico. Recibieron la sentida ovación de los presentes y un diploma que así los acredita.
En resumen una emotiva tarde en la que las familias pudieron disfrutar de la despedida que sus hijos e hijas se merecían de una casa en la que muchos llevan desde infantil.







